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14 September 2012
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internacionales

Nueva York se convirtió en la primera ciudad en imponer un límite al tamaño de las bebidas gaseosas, una polémica medida promovida por el alcalde Michael Bloomberg como mecanismo para luchar contra el problema de la obesidad.
El Consejo de Salud neoyorquino aprobó la iniciativa, considerada por los funcionarios de la alcaldía como "histórica", pero cuestionada como "discriminatoria" por parte de la industria de bebidas.
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El alcalde Bloomberg se ha propuesto como uno de sus objetivos mejorar la salud de los ciudadanos y asegura que las medidas adoptadas han dado resultados.
"Si quiere tener una vida más larga y más saludable que la media del país, venga a vivir a Nueva York", anunciaba recientemente orgulloso Bloomberg al destacar que la esperanza de vida es un año y medio más que en el resto de Estados Unidos.
Pero no todos están de acuerdo con esta "cruzada saludable" para beneficiar a la población, ni la industria de bebidas -la potencial afectada- hasta muchos ciudadanos -los potenciales beneficiarios.
Cruzada saludable
Desde que llegó a la alcaldía en el año 2002, Bloomberg prohibió fumar en parques o playas, que las comidas tengan grasas trans y exigió a las cadenas de restaurantes poner a la vista el conteo de calorías de sus productos.
Su propuesta más polémica hasta ahora ha sido la prohibir las bebidas gaseosas de más de 473 ml en restaurantes, cines, bodegas y estadios deportivos.
La más reciente: obligar a los hospitales a esconder la fórmula artificial a las madres que acaban de dar a luz como una manera de promover la lactancia materna.
Casi todas estas medidas se han adoptado sin demasiadas consultas a la ciudadanía, aprobadas por comisiones del Ayuntamiento controladas por personas que comparten la filosofía del alcalde.







